La primavera de este año me ha permitido tiempo suficiente para volver a senderos ya recorridos.
Al principio me costó un poco adaptarme a los senderos estrechos…
Luego tuve la suerte de ver paisajes que muestran perfectamente la transición entre el verde del Valle del Ebro y la aridez circundante, influenciada por los desiertos de Monegros y Bardenas Reales.
Tres minutos de reencuentro con paisajes y contrastes propios del Nordeste Peninsular.